Nos merecíamos un poco de relax. Era el día de dejar de lado los museos y alejarnos del estrés y el agobio de la ciudad para dar un paseo por el Central Park, qué maravilloso, ¿no?
Ya sabréis que este famoso parque, situado en el corazón del uptown, es una cosa realmente inmensa y que vérselo entero en sólo una mañana es tarea imposible. Así que decidimos ir a ver las cuatro cosas más "importantes": la fuente de Bethesda, el Literary Walk (por deseo de aquí el filólogo, había que ver al "tío Will"), la estatua gigante de Andersen, la de Alicia en el País de las Maravillas (como siempre, haciendo cola para conseguir sacar una foto), y entre otras cosas, el Strawberry Fields, monumento a John Lennon, quien fue asesinado en las cercanías del parque. En esta zona, atestada de gente, suele haber músicos interpretando canciones suyas y de los Beatles. Para aquellos que pueden llegar a abstraerse de las multitudes y del, probablemente, desvirtuado homenaje, es posible conseguir estremecerse mientras se escucha "imagine all the people... living for today...".
| Central Park rules!! |
| Vista de la Fuente de Bethesda |
| Detalle del Strawberry Fields |
| Alicia en el País de las Maravillas |
Decidimos descansar un rato tumbados en una de las múltiples zonas verdes del parque...Yo, después de haber estado en el Green Park o el Hyde Park de Londres, he de admitir que este no deja de sorprender. ¡Una pasada! Me habría gustado explorar un poco más, adentrarme en los rincones más escondidos, ir con la calma, al anochecer, y rememorar ese baile de Cyd Charisse, ataviada con ese vestido blanco, y Fred Astaire en The Band Wagon... Ay, la magia y la elegancia de los clásicos...
Volviendo a los últimos años, justo al lado de la fuente de Bethesda es donde se desarrolla uno de los puntos clave de Gossip Girl, donde tiene lugar la boda de Chuck Bass y Blair Waldorf. Perdón por el spoiler.
Central Park es parada obligatoria. Ahí puede pasar de todo, incluso encontrarte con un espectáculo de piruetas de mano de una panda de chicos tan talentosos como divertidos. Sí, uno de esos en los que te alejas para que no te cojan de "voluntaria" para saltarte por encima y hacerte algún chascarrillo que, sin lugar a duda, no vas a entender.
Después de desconectar un poco del caótico mundo neoyorkino, volvemos a la jungla. Fuimos a la Grand Central Station, vimos por fuera la Biblioteca Pública (me recomendaron encarecidamente entrar, pero íbamos más que pelados), y pasamos por Bryant Park. Lo digo, quiero un Bryant Park en mi vida. Estaba tan alucinada e íbamos tan de paso que ni hice fotografías, pero os cuento: es un parque situado junto a la biblioteca, en el que la gente bien se reúne para comer con amigos en alguno de los restaurantes que lo rodean, o bien se toma un tentempié en soledad o acude a una mini-biblioteca que permite leer al aire libre mientras se toma el sol. Es maravilloso. Eso sí, hasta arriba en hora punta. Este día tuvimos que comer en un Pret a Manger, que ya bien conocía de mi experiencia londinense.
| Grand Central Station |
| New York Public Library (Biblioteca Pública de Nueva York) |
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| Bryant Park (imagen: Wikipedia) |
Más cosas: compras, tocaba comprar. Jorge quería ir a la NBA Store a por la camiseta oficial de Kobe Bryant, y después de pensárselo un poco porque el precio no era el que esperaba ("Jorge, si no te la compras te vas a arrepentir), la cogió y nos fuimos a seguir con la ruta. Después de ver el edificio de la ONU, al que puedes acceder previo pago de entrada y el cual nosotros obviamos, fuimos a Sutton Place para ver el puente de Queenboro e intentar imitar el famoso cartel de Manhattan, de Woody Allen. Descansito en Sutton Bar Room para una Sam Adam's, y a seguir caminando, que unas horas después nos esperaba el Madame Tussaud's, el famoso museo de cera.
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| Imagen de Manhattan. No conseguimos banco, ni que nadie nos la hiciera, así que la nuestra no quedó como esperábamos |
Como íbamos con tiempo, fuimos a Times Square y entramos en Tonic Times Square, uno de esos bares con Happy Hours que te ofrecen dos cervezas a 10$, que acabas picando y dices"madre mía qué chollazo", pero no, siempre es un engaño: Budweiser. Después de beber una cerveza no especialmente deliciosa en un local con la música a tope y la luz tenue ("¿Pero qué hora es? ¿ Las 2 de la mañana?"), nos vamos ya al museo con toda la calma.
Pasamos al hall del Madame Tussaud's y..."Bea, ¿llevas tu la bolsa de la NBA?" - "Yo no llevo nada" - "Me caaaago....¡¡¡me la he dejado en el bar!!!". Y ahí me quedé, cual Auriga de Delfos, hierática y con su mochila en la mano a la espera de su vuelta y de que encontrara la bolsa sana y salva...¡y con la camiseta de Kobe dentro!
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| *Esta referencia freaky merecía la imagen. Aquí el "Auriga de Delfos", escultura griega del siglo V |
Al rato recibo un WhatsApp: una foto de la band que se había comprado el día anterior, con la pantalla rota. Glup... ¡Pero había recuperado la camiseta! Cuando volvió, fatigado, me contó la historia: llegó al bar del infierno en cuestión y en el lugar donde estabamos sentados había un par de chicas que le dijeron que le habían dado la bolsa a la camarera...¡Viva la buena gente! Pero...¿qué había pasado con la band? Es lo que tiene ir corriendo por Times Square, que estaba en obras y, como siempre, lleno de miles de personas, que te tropiezas y acabas hecho un Cristo...En fin, podéis imaginaros como acabó el pobre, tanto física como moralmente. El pobre me dice que en el momento en el que se cayó, vio la band rota, y pensó que no recuperaría la camiseta, tuvo ganas de gritar y maldecir ese día para siempre. Aunque al menos una cosa le saliera bien, basta decir que su experiencia en el Madame no fue tan divertida como podía haber sido. Aunque también he de decir que el Tussaud's de Nueva York deja bastante que desear frente al de Londres, a pesar de ver una película con efectos 3D, tener toda una colección de figuras de Marvel (que a mí ni me van ni me viene), todos los James Bond de la historia (¡viva Timothy!), las Spice Girls, Don Draper (sí, nos hemos enganchado a Mad Men y nos encanta a los dos), Johnny Depp, Charlie Chaplin y Lenny Kravitz, entre otros (variadito por lo menos).
| Uy Don, ¡qué guapo vienes hoy! |
| Fue realmente duro elegir aquí |
| Siempre, Charlot! |
| Igualitos |
| El nuevo Kobe contra Carmelo Anthony |
Si hay algo que destacar de la personalidad de Jorge es que siempre intenta estar de buen humor a pesar de las circunstancias. Así que a pesar de todo consiguió disfrutar de la visita y, con la misma sonrisa, tener ganas de ir a cenar al Hard Rock Cafe (ya os digo que a mí se me habrían quitado las ganas de hacer absolutamente nada). En cuanto al restaurante en cuestión, en mi opinión está muy sobrevalorado, al menos en lo que hamburguesas se refiere. Sin duda, la peor que probé durante todo el viaje. Eso sí, tienen reliquias que te quedas alucinando. No podemos negar que, a pesar de todo, el Hard Rock Café es ya todo un mito.
Después de este duro día, y tras realizar hipótesis de si se podría arreglar o no la band, de si sería posible cambiar la pantalla, de ingeniarnos alguna trama para ir a la tienda Microsoft y contar alguna historia, decidimos que ya era hora de dormir. Que al día siguiente nos íbamos de museos: nos esperaba EL METROPOLITAN!








