No
entraba en los planes, o al menos de manera inicial. Pero, como ya
indiqué en el anterior post, nos "sobraba" tiempo para hacer lo que
queríamos hacer. Demasiado pronto
para simplemente cruzar a Brooklyn e ir a cenar a un italiano que estaba
justo al lado del puente (ya luego os digo el nombre, "no
preocuparse"). Por tanto, decidimos explorar un poco el barrio.
Primero,
cruzamos el puente de Brooklyn, el famoso puente de Brooklyn. Parece
tarea sencilla, pues, ya me diréis, qué tiene de peligroso cruzar un
puente como ese. Sin embargo, existe un tipo de fauna peligrosa bien
conocida por muchos: los ciclistas. Si ya los temo en Madrid, no os
cuento allí. Van a toda leche, sin frenar, y si te pones en medio, adiós
majo. ¡Vimos más de un amago de atropello! Segundo, el tema de las
fotos. ¡Cómo no te vas a hacer fotos en el puente! Pues suerte, amigo.
Si no hay ciclista a punto de atropellarte, hay un tío vestido de
budista o miles de turistas (como tú) que entorpecen tu misión. Si
consigues una foto en la que no salga absolutamente nadie, ya has
conseguido mucho. Eso sí, cuenta con que vas a tardar en cruzarlo cosa
de 40 minutos entre pitos y flautas. Las vistas desde allí son bastante
espectaculares, sobre todo a medida que avanzas hacia Brooklyn y vas
dándote la vuelta de vez en cuando: el skyline se va dibujando en el
horizonte poquito a poco.
| Puente de Brooklyn |
| Manhattan desde Puente de Brooklyn |
| Puente de Manhattan desde Puente de Brooklyn |
Una vez en el otro lado y admirado el increíble paisaje urbano, decidimos hacer la foto de rigor en el DUMBO (Down Under the Manhattan Bridge Overpass), concretamente en Washington Street, desde donde uno puede admirar esta bella imagen del puente de Manhattan y el Empire State al fondo. Algún cinéfilo se percatará que es el escenario del cartel de Once upon a time in America. MA-RA-VI-LLA.
| Puente de Manhattan desde Washington St, en el DUMBO, Brooklyn |
Llueve.
"¿Vamos a un bar? - "¿Estamos en Nueva York y me voy a pasar una tarde
metida en un bar? Caminando que es gerundio". Y hale, paseíto hasta el
Barclays Center, estadio deportivo, durante más de media hora. Paramos
en un bar llamado St. Gambrinus, que pillaba de camino y que está
bastante bien. No recuerdo si fue ahí o en otro de los miles de bares a
los que fuimos que descubrí la cerveza Samuel Adams. ¡OH! Placer
absoluto. Y yo que soy de esas a la que no le van las cosas raras y no
sale de su Mahou y poco más, admito que esta es un auténtica delicia.
¡Gran revelación!
Brooklyn
no es tan feo como lo pintan en las películas y en las series
americanas. Acostumbrada a que la calificaran como el horrible fin del
mundo en Sexo en Nueva York y Gossip Girl (tengamos en cuenta qué tipo de series son estas, por favor), me esperaba algo mucho peor. Querría ver yo a estas snobs en Manoteras, ¿eh, Blair?
![]() |
| Blair Waldorf, Gossip Girl |
Con esta visión distorsionada de la realidad, me imaginaba un sitio inhóspito, y sin embargo el
barrio tiene encanto y personalidad, alejado del estrés y las
multitudes de Manhattan. Un barrio por descubrir en el que están surgiendo propuestas
culturales muy interesantes que me habría gustado conocer un poco más.
De hecho, el Brooklyn Museum es el segundo más grande de la ciudad. Ojo ahí. Cuando vas tan apurado de tiempo, tienes que sacrificar algo. Apuntado para la próxima visita, sin falta.
De
vuelta al puente, caminamos otra media hora larga bajo la amenaza de
lluvia y un frío bastante insoportable. Pero cuando llegas y ves el
skyline al atardecer, se te pasan todas las penas y dolores. Creo que no
puedo describir esto con palabras, así que para eso están las
imágenes. Hablan por sí solas.
He de decir que el cansancio del primer día me pudo y se me puso muy mal cuerpo a la hora de la cena. Sin embargo, fuimos a Grimaldi's,
un sitio italiano en el que ponen unas pizzas que te quieres morir de
buenas, muy recomendado. Esto me resucitó un poco, pero admito que lo
que primero pensé nada más levantarnos de la mesa para irnos fue que
para cuándo la teletransportación. Seguidamente pensé que necesitaba un
taxi. *Miramos la cartera*. "Creo que podemos aguantar yendo en metro,
¿no?".


Me encanta!
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